Manuela y los libros de autoayuda

Papá, el otro día estuve con mis amigos en una librería y me sorprendió que hubiese tanta gente en la parte que ponía autoayuda. ¡¿Eso qué es?! ¡¿Qué se ayudan ellos mismos?!

Porque claro, yo cogí uno, empecé a leer un poco de algunas páginas y no entendí mucho. Me da que estaba equivocado de sitio, porque ponía algo del universo, de la energía y el amor. Yo no sé, pero creo que quien lo escribió se ha liado.

Manuela, los libros de autoayuda se supone que contienen pautas, lecciones y demás instrucciones, para que tú lo entiendas, para que otras personas consigan aquello que quieren o resuelvan sus problemas.


¿Problemas? - preguntó Manuela -


¡Sí, sí!, problemas. Por ejemplo, vamos a ver; cuando estás triste, cuando quieres tener éxito con alguna empresa que tienes, cuando necesitan que alguien les diga cómo conseguir algo...


A ver Papá - respondió Manuela -, yo no sé mucho de eso, soy una niña, pero que digo yo, ¿no será mejor que si cuando están tristes busquen hacer algo para estar alegres?, ¿si quieren eso del éxito que me dices, hagan algo más y mejor de lo que hacen normalmente? ¡¿No?!


Lo sé Manuela, pero a veces no es tan sencillo como te pueda parecer.


Es que Papá, yo pensaba que solo a los niños se les decía lo que tenían que hacer - dijo Manuela con cara de indignación - y sigue diciendo... -


¡Joer!, o sea que cuando yo sea grande, también va a ver gente que me diga cómo hacer las cosas. Yo creía que cuando eres mayor, como tú, ya nadie te decía lo que tenías que hacer, por eso sois adultos.


- Su padre se ríe y le dice - Manuela, Manuela... tú y tus supuestos de las cosas por lógica, pero cuando seas más mayor, verás como descubres que todo lo que aprendiste de pequeña en el cole no te servirá de nada y tendrás que volver a aprender.


¡Más! ¡Hay que estudiar más! - le respondió Manuela con cara de asombro -


¡Claro que sí! Siempre hay que estudiar. Tú piensa que siempre serás una eterna aprendiz y que todo cambia y nadie sabe nada de nada.


¡Pues vaya rollo lo de ser mayor! Como en los libros que ojeé lo ponen todo tan fácil que yo no entiendo cómo venden los libros. Pero si es de pura lógica Papá - se indignaba Manuela con los brazos cruzados -


Pues ese es el problema, que lo ponen todo tan fácil que mucho de lo que hay en esos libros ni todo es cierto ni es tan sencillo, y quienes los escriben, no siempre lo hacen ni ellos mismos - le explicó su padre -


- Manuela mira a su padre con cara extraña y le replica... - ¡Pues vaya mentira!, si los que se suponen que saben y les dicen a otros lo que tienen que hacer y ni ellos mismos siguen sus lecciones... es como si yo voy al cole y en matemáticas me dicen que cuatro euros más cinco euros son nueve euros. Y luego va el profe a comprar y le dan mal el cambio cuando compra una cosa de un euro con un billete de diez.


Jajajaja... sí Manuela, a veces en la vida te encontrarás con ciertas cosas que no tienen sentido - le dijo el padre con cierta pasividad -


Pues tú, ese que has escrito de por dónde empiezo y que yo me he leído, también dices lo que hay que hacer, pero tú sí que sigues lo que escribes, porque esta web y las demás, las has hecho tú Papá, porque yo te veo muchas horas en el ordenador y escucho alguno de tus tacos cuando no te sale bien. - replica Manuela -


Pues quizás sea ese el problema cariño, que la gente busca y busca respuestas e indicaciones pero no se da cuenta de que todo está en sus manos, como cuando tú dices eso de "he aprobado o me han suspendido". Y hay gente que nunca ha hecho lo que dice y le va muy bien.


- Manuela mira a su padre con rabia y le dice... - Pues conmigo que no cuenten, que si uno dice algo a otro, como tú me has enseñado, tiene que primero ser un ejemplo de lo que dice. ¡¿Qué es eso de que me digan a mí lo que tengo que hacer y quien me lo dice haga otra cosa?! ¡¿Es un chiste?!


Muchas veces sí Manuela, suena a chiste, como tú dices. Pero así es la vida, unos la viven sin sentido y otros se la pasan diciéndole a los demás, haciendo lo contrario de lo que dicen y ganando mucho dinero.


Papá - con la mano en la cara de su padre y mirándolo a los ojos - tú no dejes de ser como eres, pero nunca te conviertas en un gilipuertas. No olvides que yo hago lo que tú haces y me enseñas, así que haré como siempre lo que veo en ti. ¡Menos hablar y más ponerme a hacer! Que yo veo a muchos que leen un puñado de libros y siguen igual que antes.


Como ves Manuela - con cara de tristeza - los hay que se pasan la vida buscando respuestas a lo que tienen delante de sus ojos cada día y a cada momento como solución a sus problemas.


¡Ya! - le respondió Manuela con cara de resignación - a ver si algún día esas personas cambian y en vez de buscar respuestas en libros que no las tienen, se paran un momento a pensar y como tú me has enseñado siempre, escriben en una libreta cada cosa que les pasa y se ponen a pensar para escribir una solución. Creo que así les irá mejor. ¡A mí me funcionó para el trabajo de plástica! - expresó Manuela con cara de satisfacción -


¿Y qué hiciste cariño? - le preguntó el padre con cara de incógnita -


¡Ah, que no te lo conté! Nos pusieron un trabajo para hacer un volcán con lava, que hiciese humo y todo. Y como yo no sabía cómo hacer que saliese humo y el profesor fuma, a ese problema le di una solución cuando se lo llevé a la mesa del profesor.


¡Madre de Dios! Manuela - aterrado le respondió el padre -


¡No, no! No pasó nada Papá - intentaba tranquilizarlo - yo le dije al profesor cuando me preguntó por el humo; Profe, si hace lo que yo le diga, le aseguro que el humo sale del volcán.


¡Sorpréndeme! - con cara de póker la miraba el padre -


Pues tras decirme que sí, le dije que se encendiese un cigarrillo y así lo hizo. Le pedí que echara el humo debajo del cartón que estaba hueco y que era el volcán... lo puse enseguida encima de la mesa para que no se escapase por abajo, ¡y sí!, el humo salía por la boca de la montaña. Lo que le molestó un poco es lo que le dije después, aunque se rió mucho y me puso un notable. - sonreía Manuela -


¡¿Qué le dijiste hija?!


Papá, pues casi lo que te digo a ti muchas veces y no me haces caso; 


Al menos fumar hoy ha tenido algún sentido y alguna utilidad.


¡Manuela! - con un poco de subida de tono le dijo su padre -


Papá, pero no me estás diciendo que busque soluciones a los problemas, que todo está en nuestra mano, y que a veces lo simple es la mejor solución... ¡Más simple que darse cuenta de que fumar no tiene utilidad y había que dársela! - le explicó Manuela con una cara de haber conseguido lo que se proponía -


Lo que no entiendo Papá es el por qué la gente se complica tanto la vida si la solución es muy fácil, pero hay que hacerlo, eso sí...


¡Manuela! - con voz cariñosa le dijo el padre a Manuela que se iba a su cuarto -


Dime Papá...


Te quiero - le dijo el padre -


Y yo a ti Papá, y yo... 

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