Papá, cuando sea mayor, ¿tengo que enamorarme?

¡Oye Papá! - le dijo Manuela a su padre con cara pensativa -


¡¿Tú estás enamorado?!


Manuela, tienes una preguntas mi amor que... me has dejado hasta pensativo - le dijo el padre extrañado -¿Y por qué quieres saberlo?

Pues resulta que no sé qué es estar enamorada, no sé qué significa Papá - con cara de esperar ansiosa una respuesta -

A ver, yo te quiero a ti, a mamá, a mis hermanos, a la Yaya y el Yayo, y a algún chico que otro del cole que me hace tilín...


¡Manuela!, ¡Manuela!... tú y "chicos", ¡eso es incompatible eh! - se puso serio el padre -


No te preocupes, que soy una niña, y, la verdad, es que tampoco sé para qué sirve eso de enamorarse.


Pues cariño, no es una cosa, es un sentimiento, a veces pasajero, a veces para siempre...


¡¿Pasajero?! - preguntó Manuela con cara de sorpresa -


O sea, que tú te enamoras hoy y mañana te desenamoras, ¡¿así de fácil?!


¡Papá!, ¡¿estás bien?! - con una sonrisa traviesa preguntó Manuela -


No es eso cariño, yo vivo enamorado y puedes enamorarte de más de una persona y por ello ni estar siendo novio de nadie ni tampoco vivir o casarte con esas personas... ¡Vamos, para que tú me entiendas!


No sé si te quiero entender - dijo Manuela -


Pero te digo una cosa, si eso es así, pues estoy muy enamorada sin que lo supiese hasta ahora, hasta hoy. Aunque sigo sin entender qué significa.


Papá, o yo no te entiendo o tú no te explicas... que eres muy rarito a veces - tocándole la cara al padre de forma cariñosa mientras le respondía -


Enamorarse es... enamorarse es... ¡Me pones en unas situaciones Manuela! Bueno cariño, Papá te lo va a explicar conforme lo siente, aunque no sé si al ser una niña podrás entenderlo muy bien.


¡¿Vale cielo?! - le dijo el padre con cara de compromiso y ojos nostálgicos -
- y con toda la atención del mundo puesta en posición de ansia total, respondió Manuela -


¡Papá! Como tú dices, dispara...


Estar enamorado es sumar a tu vida un sentimiento, una sensación extraña que no podrías ni llegar a definir. Es sentir cosquilleos hasta en los ojos cuando estás con esa persona, es añorarla cuando no está.


Ni lo esperas, ni tú lo produces, se crea como de la nada...


Estar enamorado es ser feliz, te hace feliz, te completa como ser humano, como persona... tienes ganas de vivir y que solo quisieras agradecerle a la persona de la que te enamoras que exista, que esté ahí, contigo, para siempre... hasta que en el último respiro de tu vida siga a tu lado e irte tú primero para no verla nunca sufrir y sin vida si fuese ella la primera, a esperarla paciente. Allá donde el universo y una vez que dejéis este mundo, os permita unir nuevamente las manos, el alma... y juntos caminéis hacia la eternidad.


Pero no confundas estar enamorado de amor a estar enamorado por unos momentos.


¡¿Momentos?! - preguntó Manuela extrañada -


A veces, te llegas a enamorar de personas por las que sientes amor, pero no por ello son para siempre... la vida es así de extraña. ¡¿A ver cómo narices te explico yo esto Manuela?! - ya tenía el padre alguna gota de sudor en la frente -


¡Pues como suena! - dijo Manuela -


Pues mira, hay personas de las que te enamoras y sientes cosas, no sabes muy bien el por qué llega a pasar, y sin que ni sean novios, o estén juntos, están enamorados. Simplemente se aman pero de forma sentimental y nada más.


A ver si ahora me he explicado mejor Manuela.


¡Bueno! - inspiró Manuela - puede que aún no lo tenga demasiado claro, pero si es tan bonito como dices, espero que algún día pueda sentir eso que dices, eso sí, ¡pero que sea guapo eh!


¡Manuela! ¡Manuela!, creo que me he explicado fatal. ¡Déjate los chicos!


Papá, que soy una niña que no entiende nada de enamorarse. - le respondió a su padre en tono sarcástico -


- Y de forma un poco esquiva, tratando el padre de salir de esa situación, le dijo... -

¿Tú no crees que eres muy pequeña para preguntar ciertas cosas?


Papá, no sabía que poder estar enamorada tuviese edad. ¡¿La tiene?!


Pues... - y con cara de aceptación a la contestación y duda al mismo tiempo, le dijo -


Sabes que te digo cielo, que tienes razón, que no tiene edad.


Es que si es sentirse feliz, hacer un bien a otra persona y recibir lo mismo, querer y amar, sentirse viva y todo lo que me has dicho antes... no entendería por qué hay que ponerle una edad a eso.


¿Qué pasa, que ser feliz tiene una edad concreta? - preguntó Manuela -


- y con cara de derrota total, pensativo y asentando la cabeza, le respondió el padre -


¡Cariño!, tienes razón, no tiene edad, es verdad.


Pues Papá, ¿puedo hacerte una última pregunta?


¡Claro! - con cara descompuesta afirmó el padre con ojos esquivos y que ya casi estaba agobiado -


¿Tú estás enamorado de mí?


Manuela, daría la vida por ti sin pensarlo ni una milésima de segundo. Lo que yo siento por ti es indescriptible...


Entonces... ¡Juntos para siempre! - sacó el dedo meñique Manuela para que su padre con el suyo lo agarra como un gancho, que era algo que desde que Manuela tenía dos años hacían casi siempre padre e hija -


¡Juntos para siempre! - con una gran sonrisa se marcha Manuela para su habitación susurrando...-


Pero esto de los chicos, tengo yo que estudiarlo más...


¡Manuela! - levantó su padre la voz al escucharla -


Tranquilo Papá, es solo curiosidad de una niña que no entiende ni sabe qué es eso de enamorarse.


- el padre respiro fuerte, más que un suspiro , por el agobio de la situación de no saber cómo afrontar el tema -


¡Manuela! - con voz cariñosa le dijo el padre a Manuela que se iba nuevamente a su cuarto -


Dime Papá...


Te quiero - le dijo el padre -


Y yo a ti Papá, y yo... 

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